Nunca he creído en la magia, en lo que no se puede comprobar. Pero a veces suceden cosas inexplicables que hacen que te plantees lo que antes te negabas a pensar.
Hoy me han echado las cartas. Ha acertado en todo (o en casi todo).
He pasado toda la mañana en Madrid con mi ex que cada 3x2 deja de ser mi ex para convertirse otra vez en mi novia. Una de sus amigas, a la que he conocido por primera vez, se dedica en su tiempo libre a “recordar el pasado de las personas”, “contar lo que les está sucediendo ahora” y “predecir lo que les ocurrirá”.
La verdad es que al principio me lo he tomado a cachondeo. Los videntes siempre me han parecido unos farsantes. Pero entonces lo dijo: adivinó que cuando era pequeña casi me ahogo en el mar, que tenía un muñeco del que nunca me separaba y que cuando en el colegio el profesor de gimnasia mandó que las chicas nos pusiéramos en una fila para saltar a la comba y los chicos en otra para jugar al fútbol, yo me separé de la fila de las chicas en un acto de rebeldía y me castigó sin recreo (lo ha adivinado con menos detalles pero en esencia la situación que me ha relatado es la misma).
He tardado bastante en reaccionar. Ni siquiera le había contado esto a mi ex, ¿cómo podía saberlo con tres cartas, un tablerito y dos cristales afilados colgados de una cuerda?
De mi presente ha adivinado que no me llevo bien con mi padre. Ahora sólo falta que se cumpla lo que predijo para el futuro:
Voy a enamorarme de alguien mayor que yo que tiene tatuado algo en lo que no creo en una parte delicada (¿?) de su cuerpo. No me ha dicho si será chico o chica. Además dice que voy a querer tener una relación seria con esa persona pero ella conmigo no. ¿Yo?, ¿relaciones estables? ¡Ja! ¡Eso si que es poco creíble!
Me ha sorprendido muchísimo y me ha hecho dudar. Necesito saber por qué lo sabe. Yo, que ni siquiera de pequeña creía en los cuentos de hadas, aunque me encantasen, ¿cómo voy a creer a estas alturas en la magia?