jueves, 2 de agosto de 2007

Mi abuelo.

Cuando era pequeña, mi abuelo solía ir a buscarme al colegio. A veces también venía mi padre, cuando salía pronto de trabajar, pero yo prefería que viniese mi abuelo. Él siempre me traía un huevo Kinder aunque mi madre, al llegar a casa, le regañase porque luego no me comía las judías verdes o el pescado.
Además, mi abuelo me contaba unos cuentos preciosos. Me hacía mucha gracia su forma de hablar, porque mi abuelo no era español, nació en Italia.
La protagonista de todos sus cuentos era una niña que se parecía mucho a mí: tocaba el piano, estudiaba inglés, jugaba al tenis…
No consigo recordar los detalles de las historias, sólo recuerdo vagamente personajes y algunas escenas. Lo que sí recuerdo es que era una niña fuerte que nunca se rendía, capaz de superar todos los obstáculos que se le ponían por delante.
En invierno, mi abuelo se ponía malo frecuentemente y yo le iba a visitar al hospital donde me seguía contando cuentos. Normalmente se recuperaba cuando llegaba el verano, pero se acercaba el día de mi cumpleaños y él seguía hospitalizado. El día de mi cumpleaños me desveló un gran secreto: yo era la niña de los cuentos. Dentro de mí residían todas aquellas cualidades que yo deseaba tener. Sólo necesitaba tiempo para darme cuenta de ello.
Al día siguiente mi abuelo ya no estaba en el hospital. Tampoco vino a buscarme cuando empezó el colegio.
La protagonista de los cuentos se llamaba Allegra.